www.gatos.com
Viajar en colectivo a veces es toda una experiencia…
Pero lo que me sorprendió bastante fue comprobar lo adormecidas que están mis habilidades para viajar en colectivo, luego de haber implementado ir y volver del trabajo en el Katito.
Por ejemplo:
Antes – Me zambullía exitosamente en el primer asiento vacío cercano.
Ahora – Cualquier viejecita me gana, y se queda con el asiento, bua!
Antes – Llegaba al fondo del colectivo en un periquete, aún sorteando bolsos gigantes y señores voluminosos.
Ahora – Me cuesta re montón llegar al fondo, me enredo con carteras ajenas, mochilas de colegiales, etc.
Antes – De cualquier forma conservaba el equilibrio, aún cuando no llegaba al pasamanos del techo.
Ahora – Sigo sin llegar al pasamanos, pero si no me agarro de “algo” (léase: gente, asientos, o lo que sea!) me balanceo peligrosamente sobre el resto del mundo, bua!
Antes – Viajaba con una mochila más una carpeta en una mano más un paraguas más un abrigo colgando del brazo.
Ahora – Llevo una cartera mediana y no se me ocurre ocupar las manos con nada!!!
De todas formas, ahora que lo pienso: viajar en colectivo siempre ha sido una “experiencia religiosa” como diría Enrique Iglesias…
No hay comentarios:
Publicar un comentario