Cuál es el misterio que existe entre las oficinas y las cafeteras??
ELLA llega a la oficina siempre puntual. Pareciera que a veces tiene un ángel de la guarda que le despeja el camino, porque siempre llega puntual. O tal vez será que la impuntualidad es algo que le hace perder los estribos al punto de cambiarle el humor y poder estar maldiciendo el resto del día al impuntual.
Pero volvamos al tema: el café. Como le gusta empezar el día con un rico cafecito, cada día se dirige a la cocina de la empresa. Y como cada día, encuentra la cafetera con un restito del día anterior. Grrrrrrrrrrrrrrrrrr. ELLA lava la cafetera y prepara café nuevo. Hasta el tope, que haya mucho café! Así cuando quiera ir por la segunda taza, no tendrá que hacerse malasangre porque el culito de café que dejó el último degenerado que se sirvió no alcanza ni para pintar dos gotas de leche.
E indefectiblemente, y de acuerdo a la inexorable teoría que rige el funcionamiento de las oficinas, NO hay café cuando ella regresa a la cocina, a eso de las 10 de la mañana.

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